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Zaragoza es de las pocas grandes ciudades que tiene grandes concesiones privadas de servicios públicos esenciales

Somos una ciudad peculiar en muchas cuestiones que a veces sorprende a propios y extraños, a saber: milenaria, compacta aunque cada vez menos, bien conectada, universitaria de alto nivel, industriosa, la quinta en población, con una renta media en la media del Estado, con un nivel cultural y formativo alto, afamados escritores y escritoras, y grandes artistas en varias disciplinas, dotada de buenos equipamientos públicos distribuidos en casi toda la ciudad, desde centros cívicos a deportivos, culturales y amplia infraestructura verde, con un reglamento de participación ciudadana de los más desarrollados en su día, aunque ahora mejorable, etc. Pero en lo que verdaderamente destacamos es en que a los títulos de Ciudad Muy noble, Muy leal. Muy heroica, Siempre heroica, Muy benéfica e Inmortal, habría que añadir el de “Ciudad Cesional y Concesional”.

Somos de las pocas grandes ciudades que tenemos grandes concesiones privadas de servicios públicos esenciales, transporte colectivo, limpieza, depuración, parques y jardines, marquesinas, servicio bizi, quioscos en parques y paseos,  veladores, terrazas, y un largo etcétera. Por cierto, servicios concedidos que dejan mucho que desear en la calidad del servicio prestado y con elevado coste al ciudadano. Corporación tras corporación se perpetúan, ya sea prorrogando lo ya concesionado hasta lo indecible o volviendo a ser agraciadas las mismas empresas con una nueva concesión ampliada y mejorada; premiadas, debe ser,  porque nos han dejado contentos a los usuarios y usuarias que pagamos los impuestos municipales para abonar sus certificaciones, cuando la realidad es la insatisfacción por el servicio prestado, y que se manifiesta barómetro de opinión tras barómetro.

Pero aún más, hay nueva moda que se está instaurando por el equipo actual de gobierno municipal que es la de comprometer a la ciudad a decenios y generaciones de “cesión” para su explotación de equipamientos a fondos de inversión foráneos, que van desde un bien catalogado a la vera del Edificio Pignatelli corazón político y administrativo de todo Aragón, caso Pontoneros, al futuro estadio de futbol de la Romareda con sus aprovechamientos comerciales adosados al mismo, y como no “tanto monta, monta tanto” el uso comercial con el deportivo profesional, y la cosa no para aquí si no se remedia, se anunció el mismo “tratamiento” para los usos del equipamiento la antigua Giesa, piscina Almozara, vivienda de alquiler municipal, y contentos deberíamos estar porque parece ser que estos fondos inversores y las empresas a las que respaldan, han venido a hacernos un favor, según declaraciones de algunos próceres municipales.

En esta ciudad milenaria, han dejado su huella, íberos, romanos, visigodos, árabes, judíos, franceses…, la ciudad ha sido levantada, conquistada, semidestruida, reconstruida, embellecida, especulada…, pero ahora al calor del negocio, la ciudad puede ser “concedida”.

Esta nueva categoría de “ciudad cesional”, que esperamos no sea “histórica”, ya que según dicen los eruditos en historia, hasta pasados varias décadas no se puede hacer un análisis con perspectiva objetiva de los hechos históricos. No queremos ser mal pensados, pero desde los 45 años de vida de la FABZ, ya empezamos a entender que algunas decisiones de munícipes que nos afectan ahora, y afectarán a tres generaciones posteriores, no son y ni serán en interés público.

Manuel Arnal

Presidente de la FABZ