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La Pornografía está muy alejada a Mantener unas Relaciones Sexuales Sanas y Seguras.
Por unos BARRIOS SANOS.
Las consecuencias en los y las menores de que su primera y principal información sobre las relaciones sexuales sea a través de la pornografía son terribles: normalizan las actitudes violentas, imitan su agresividad, asumen el sometimiento de la mujer como parte de la relación, las intentan reproducir.
Uno de los grandes peligros de que adolescentes vean pornografía, es que su sexualidad que se está formando en esas edades, asuma como normales comportamientos agresivos, violentos, de riesgo o degradantes para la mujer. Si no empezamos a incorporar de forma más decidida la educación afectivo-sexual en la familia, y en los entornos de formación formal e informal, esos comportamientos violentos pueden verse como algo normal.
Es fundamental que las y los menores sepan y entiendan que la pornografía está muy alejado a mantener unas relaciones sexuales sanas y seguras. Que toda relación debe venir de valores tales como la responsabilidad, complicidad, el consentimiento mutuo y el respeto absoluto hacia la otra persona.
La Real Academia Española (RAE) define la pornografía como la ‘presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación’. Podemos entender la misma como un material sexualmente explícito, siendo la pornografía por Internet todo aquel sitio web que contiene algún tipo de material sexualmente visual.
El acceso a Internet nos ha llevado a un aumento del consumo de pornografía por parte de nuestros hijos y/o hijas. En su propio proceso madurativo entienden que sus mayores no le damos respuestas a temas relacionados con la sexualidad, porque hoy en día, la sexualidad en algunas esferas sociales sigue siendo un tema tabú. Eso implica que cuando se les generan dudas, curiosidades, inquietudes acudan a sus iguales y a Internet. Por lo que para ellos y ellas, el consumo de pornografía en Internet se ha convertido en algo normalizado y, además, en fuente de ‘conocimiento’ con todo lo que esto implica.
Datos de estudios:
- Más de la mitad de los menores (el 53,8%) han accedido por primera vez al porno antes de los 12 años.
- Durante la pandemia las webs pornográficas aumentaron más del 60% las visualizaciones de sus contenidos.
- Se estima que el 70% de estos consumidores chicos, aumentando significativamente en los últimos años el porcentaje de chicas.
- La Agencia Española de Protección de Datos afirma que los menores en España miran su primer contenido pornográfico a los 8 años.
La pornografía en Internet cuenta con tres factores determinantes para los menores: la accesibilidad, la asequibilidad (gratis) y el anonimato.
Debemos de tener en cuenta como padres y madres tres aspectos fundamentales:
- Hablar con naturalidad con nuestros hijos y/o hijas sobre la sexualidad, intentando dar respuestas a sus demandas y/o dudas como, por ejemplo, sobre la diferenciación sexual de hombre-mujer, el amor, la menstruación, la polución nocturna…la pornografía.
- Restringir el acceso a determinados contenidos desde su móvil y desde el wifi de casa, restringiendo el acceso, por ejemplo, a páginas pornográficas. Los contenidos deben ir acordes a su propio proceso madurativo.
- Generar en nuestros hijos y/o hijas una actitud crítica, principalmente para desmitificar que ‘lo que se ve en el porno’ no es real, explicándoles el por qué no lo es. Puede ser interesante el aprovechar cuando surge una conversación sobre la sexualidad, hablar del porno.
Si nuestros hijos y/o hijas utilizan la pornografía y/o las redes sociales para aprender aspectos básicos de la sexualidad, esto genera:
- Problemas en el comportamiento sexual (conducta antisocial, agresividad, etc.).
- Baja autoestima y percepción distorsionada de la imagen corporal.
- Prácticas sexuales de riesgo.
- Exclusión del afecto, la intimidad y la complicidad como parte de la relación sexual.
- Relaciones de pareja que no son igualitarias ni recíprocas.
- Desarrollo de límites difusos sobre el consentimiento sexual de la pareja.








Excelente artículo, muy claro y directo. Es fundamental hablar abiertamente sobre esto. La pornografía es un tema tabú, pero los menores la encuentran fácilmente, por eso es clave educarlos de forma crítica desde casa.