![]()
La norma en tramitación recupera una filosofía normativa que ya fue ampliamente rechazada social y políticamente en la ciudad hace más de una década.
Que por razones de afecciones a derechos y situaciones de vulnerabilidad, se acuerde la retirada del Proyecto de Ordenanza.
Para el caso de no aceptarse se proceda a una revisión integral del texto, suprimiendo o reformulando los preceptos que afectan a derechos fundamentales, situaciones de sinhogarismo y vulnerabilidad y libertad de expresión.
Que se elabore, con carácter previo a cualquier aprobación definitiva, una memoria específica de impacto social, de género, infancia, juventud, diversidad, vulnerabilidad, derechos fundamentales y afección a colectivos especialmente afectados.
La Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), hemos registrado en plazo un exhaustivo documento de alegaciones ante el Ayuntamiento de Zaragoza en respuesta al Proyecto de Ordenanza Municipal Cívica y de Convivencia Ciudadana (Expediente n.º 57.732/2025). Tras analizar el texto definitivo de mayo de 2026, desde la federación vecinal manifestamos nuestra firme preocupación por una norma que consideramos marcadamente punitiva y con un enfoque que amenaza derechos fundamentales.
Para nosotros, esta nueva ordenanza recupera una filosofía normativa que ya fue ampliamente rechazada social y políticamente en la ciudad hace más de una década por limitarse a desplazar los conflictos urbanos en lugar de solucionarlos.
Una «lógica de policía» frente a la mediación comunitaria
La primera gran crítica se dirige a la orientación general del proyecto. El documento argumenta que, bajo el paraguas de la «convivencia», el Ayuntamiento ha estructurado una norma basada casi exclusivamente en prohibiciones, infracciones y multas. Desde La FABZ defendemos que una ciudad convive mejor mediante servicios públicos suficientes, intervención social, recursos de vivienda y mediación comunitaria, y no a través de expedientes sancionadores. Queremos advertir que el riesgo es construir una ciudad pensada solo para circular y consumir, restringiendo los usos plurales, culturales y vecinales de las calles y plazas.
Los puntos más críticos de las alegaciones
En el documento presentado desgranamos un total de veinticinco alegaciones que abarcan tanto aspectos políticos como técnico-jurídicos. Entre los puntos más preocupantes destacan:
- Criminalización administrativa de la pobreza y de la vulnerabilidad: El texto prohíbe la pernocta en espacios públicos (vinculada a infracciones muy graves). Dede la FABZ denunciamos que esto equivale a sancionar la pobreza y el sinhogarismo. Y exigimos sustituir las multas a personas sin hogar por un acompañamiento social y alternativas habitacionales reales.
- Una ordenanza que deplaza los problemas de barrio: La experiencia demuestra que las ordenanzas cívicas no eliminan fenómenos como el botellón, el ruido nocturno, la suciedad o la ocupación conflictiva del espacio público. En muchos casos simplemente los desplazan de una plaza a otra, de un barrio a otro o de una zona visible a una zona más periférica.
- Afectación a la libertad de expresión: La regulación restrictiva de pancartas, carteles y megáfonos somete la protesta social y vecinal a una lógica de sospecha y autorización. Asimismo, se rechaza enérgicamente el artículo que pretende hacer responsables de las infracciones a quienes simplemente difundan convocatorias en redes sociales.
- Inseguridad jurídica, riesgo de arbitrariedad y conceptos vacíos: La ordenanza recurre a términos sumamente ambiguos como «decoro», «tranquilidad» o «uso indebido». Señalamos que la falta de parámetros objetivos genera un enorme margen de arbitrariedad policial que suele recaer selectivamente sobre colectivos vulnerables, jóvenes o migrantes.
- El ruido como problema de salud: Criticamos que las molestias acústicas se traten como un mero incivismo individual, cuando en realidad requieren de inspecciones rigurosas a las actividades económicas, control de licencias de terrazas y mapas de ruido sectoriales.
Duplicidad legal y falta de participación
En el plano técnico, sostenemos que no está justificada la necesidad de una norma general. Zaragoza ya dispone de ordenanzas sectoriales (limpieza, ruidos, terrazas) que bastaría con aplicar correctamente. Superponer un nuevo reglamento solo genera duplicidad y riesgo de sancionar dos veces el mismo hecho (non bis in idem). Además, lamentamos que un proyecto con tanto impacto en el día a día de los barrios se haya redactado sin un diagnóstico previo compartido ni una memoria de impacto social, de género, infancia y diversidad.
Petición formal de la FABZ
Por todo ello, solicitamos al Ayuntamiento de Zaragoza la retirada inmediata del Proyecto de Ordenanza y la apertura de un proceso participativo real y transversal con las entidades sociales y vecinales. De no aceptarse la retirada, exigimos una revisión integral del texto para suprimir todas las cláusulas sancionadoras residuales, las multas automáticas a tutores de menores de edad sin valorar la culpa in vigilando, y cualquier artículo que vulnere los derechos humanos o profundice en la exclusión social.







0 comentarios