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29 de Abril de 2026, Día Internacional de concienciación contra el ruido.
El ruido perjudica gravemente la salud.
12:00 un minuto de silencio frenteal Ayuntamiento de Zaragoza.
La confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV), en Aragón CAV Aragón, la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza y STOP RUIDO, que reunimos la mayor parte del movimiento vecinal de todo el Estado, y también de Aragón, vamos a celebrar este día, resaltando las principales reivindicaciones de cada lugar respecto a un mismo problema.
El movimiento vecinal se está levantado en todas las grandes ciudades, con protestas y propuestas. Estamos ganando numerosas sentencias judiciales, y los ayuntamientos continúan sordos, no aplican las leyes, las recomendaciones de los Defensores del Pueblo (o Justicia de Aragón), no respetan ni hacen respetar los derechos de la ciudadanía. Por ello queremos resaltar la vulneración de uno de los derechos fundamentales, LA SALUD, que sufrimos millones y millones de personas todos los días y todas las noches, sobre todo por el ocio y el tráfico.
Solo pedimos el apoyo ciudadano durante un minuto de silencio, un día al año, para que nos escuchen, para lograr soluciones efectivas y urgentes, contra otra pandemia que asola nuestras calles. No hay duda de que el ruido nos crea problemas graves de salud, viola y arruina nuestros domicilios, expulsa a la ciudadanía de sus casas, cierra el comercio tradicional de cercanía, y es un importante problema medioambiental.
Donde no se puede dormir no se puede vivir. Cuando el ruido impide la concentración en el trabajo, en el estudio, o el descanso, los problemas traspasan la salud y pasan a incidir también en otras esferas de la vida de las personas y de la economía.
La protección de las personas contra el exceso de ruidos no es una molestia, es un derecho fundamental preferente, porque perjudica de forma grave la salud, la intimidad y la inviolabilidad del domicilio, como sentenció en 2004 el Tribunal Constitucional.
Hoy en día todos reconocemos que el ruido, en muchos casos, es insoportable, que está fuera de control, incluso en el ámbito político también se reconoce aunque solo cuando ello no tiene trascendencia. Pero se nos está intentando convencer que es legítimo, que es éticamente aceptable y bueno, vulnerar derechos fundamentales de las personas, perjudicar gravemente su salud y arruinar sus viviendas, si es para ganar dinero, o si es por diversión
El ruido no tiene acepciones positivas, siempre es sinónimo de algo negativo y perjudicial. Cuando la música deja de ser música se convierte en ruido, ruido llaman los políticos a las expresiones que solo pretenden destruir su actividad, cuando de la conversación se pasa a los gritos y no podemos entendernos se habla de ruido. El ruido destruye las relaciones y la convivencia. El ruido que genera beneficios económicos no por ello es bueno ni tolerable, ya sea el ruido excesivo de los clientes de un bar, de una terraza, de los inquilinos de una vivienda sea turística o no, del tráfico, de los conciertos y actividades realizados en la vía pública etc. Pero no se nos interprete mal, nos quejamos del exceso de ruido, del que supera las leyes y recomendaciones de los expertos.
Estamos sufriendo una potente propaganda que nos quiere hacer ver el mundo al revés, como si los beneficios económicos del ruido fueran para todos y no solo para algunos, como si el ruido fuera una molestia que enfrenta a unos pocos contra la mayoría, y la mayoría tuviera la razón por ser mayoría, así se inventan derechos que no existen en ningún sitio para eliminar los que sí recogen las leyes y sentenciados en el Tribunal Constitucional, o vemos como los intereses privados se imponen sobre el interés general y consiguen el privilegio de que pasen más de veinte años sin que se cumplan o apliquen leyes estatales y europeas. Podemos demostrar que las leyes del ruido son “Leyes Muertas”, o matadas.
No estamos en venta y el que paga no puede hacer lo que quiera. Nuestras calles son un servicio público, nuestra ciudad, nuestros derechos, no son una mercancía a disposición del mejor postor, no somos meros consumidores consumidos por el saldo de nuestra cuenta, valemos mucho más y pedimos el control del ruido como un derecho de ciudadanía, para una ciudad vivible e integradora.
Las recientes protestas de la hostelería del El Tubo de Zaragoza son un buen ejemplo. El ruido y gamberrismo es ignorado, tolerado y fomentado tanto por el ayuntamiento como por los bares, cuando les genera beneficios. Pero si espanta su clientela, entonces reclaman, voz en grito, la intervención del ayuntamiento, que raudo y veloz va en su ayuda, lo que nunca sucede si la reclamación viene de los ciudadanos del entorno.
Otro ejemplo reciente y significativo de cómo cumplir una ley dejándola vacía, es el mapa del ruido del tráfico de Zaragoza, en cuyo Plan de Acción no hay ninguna propuesta concreta de mejora y tampoco se cuenta con la ciudadanía que sufre el ruido. Además de que no se midió, ni se conoce fecha para hacerlo, el ruido del ocio diurno y nocturno, el que más afecta a la salud de una gran parte de la ciudad.
Todo ello a pesar de reconocer que según los indicadores de la Unión Europea en Zaragoza hay 542.306 (83,2%) personas que sufren exceso de ruido por el tráfico durante el día, y 488.447 (68,8%) por la noche. O que según los indicadores estatales de los Objetivos de Calidad Acústica, lo sufren el 21% personas por el día, y el 13% por la noche. Siendo las últimas cifras de habitantes (no de empadronados) 800.000 personas, nos daría 168.000 afectados por el día y 104.000 por la noche.
Es hora de que los ayuntamientos, que tienen las competencias, abran sus oídos y se pongan a trabajar. Controlar el ruido es política y económicamente rentable!







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